Desarrollo.

Al comenzar, entré un poco en crisis porque nunca había creado una página web desde cero. Todo el mundo del código me resultaba completamente nuevo y, al principio, me costaba entender cómo funcionaba. Para empezar a familiarizarme, decidí investigar trabajos de años anteriores. Usé la herramienta “inspeccionar” del navegador para analizar distintas páginas web y observar los códigos que tenían detrás. Esa exploración me ayudó a empezar a entender cómo estaba construida una página y qué elementos componían su estructura.

Después recurrí a la inteligencia artificial, principalmente a ChatGPT, para pedir ayuda con el código. Sin embargo, muchas veces las respuestas que recibía eran difíciles de comprender porque todavía no manejaba ese lenguaje técnico. Por eso, en lugar de copiar directamente lo que me daba, intenté construir mi página a partir de lo que iba descubriendo en las páginas que analizaba. Ese proceso me permitió aprender de manera más práctica y empezar a relacionar los códigos con los cambios visuales que veía en pantalla.

Más adelante, le pedí a ChatGPT que generara una imagen que me representara a partir de mis gustos e intereses personales. Esa imagen terminó convirtiéndose en el fondo principal de mi página web y fue un punto importante para empezar a darle una identidad más personal al proyecto. Aunque en ese momento la página todavía era bastante simple y sentía que no terminaba de representarme del todo, ya había logrado comprender mucho mejor cómo funcionaba la estructura general del sitio.

Finalmente, durante una clase de comisión enfocada en el armado del portfolio, escuché que varios compañeros utilizaban Claude para armar sus paginas. A partir de eso decidí trabajar también con esa inteligencia artificial, explicándole la estética que quería lograr y tomando como referencia la imagen generada previamente. A medida que avanzábamos, la herramienta no solo me ayudó a desarrollar la página, sino también a entender mejor cada parte del proceso. Gracias a eso, empecé a reconocer qué elementos podía modificar y cómo intervenir el código de manera más autónoma. El trabajo terminó siendo un proceso de aprendizaje constante, donde pasé de no entender prácticamente nada sobre desarrollo web a poder construir y modificar mi propia página con mayor seguridad.